La
Copa América se organizó nuevamente en territorio uruguayo.
Como la organización era rotativa, el turno se le había
otorgado con anticipación a Montevideo, ya que la sede de 1923
le correspondía a Paraguay, pero éste declinó a
favor de Uruguay.
Cuatro selecciones tomaron parte del certamen: Uruguay, Argentina, Paraguay
y Chile. Por tener disputas internas en su federación -de tipo
económico- Brasil no acudió a la cita. La justa se realizó
en el mismo estadio que en 1923: el Parque Central de Montevideo. Paraguayos
y argentinos empataron a cero y Uruguay goleó a Chile 5-0.
Los andinos volverían a perder, esta vez 2-0 frente a Argentina
y Uruguay le ganó 3-1 a Paraguay. Posteriormente, los chilenos
sufrieron un nuevo traspié: 3-1 ante Paraguay, donde debutó
una de las figuras más reconocidas del fútbol de ese país
en toda su historia: Aurelio González.
El 2 de noviembre y con estadio completo ambos vecinos del Río
de la Plata jugaron una nueva final que terminó con el marcador
en blanco, lo que significó un nuevo cetro para la vitrina uruguaya,
el quinto de su serie sudamericana. El uruguayo Pedro Petrone fue el
goleador con cuatro tantos.