Después
de un lustro, el Sudamericano retorna al lugar donde comenzó
a jugarse: Argentina. La selección chilena, debido a problemas
internos, no participa, y en su reemplazo debuta Paraguay, que ese año
se afilia a la Federación Internacional de Fútbol Asociado
(FIFA).
El certamen se jugaría completamente en el estadio Sportivo Barracas,
de Buenos Aires. Paraguay venció en el debut al actual campeón,
Uruguay, y Argentina abrió el certamen con triunfo ante Brasil
por 1-0. Luego los paraguayos le ganaron a Uruguay 2-1.
Después Paraguay perdería por el mismo resultado de 3-0
ante Brasil y Argentina, que venció a Uruguay 1-0, con gol de
Julio Libonatti. En el certamen los gauchos se consagraron campeones
invictos y sin ningún gol en contra. Los anfitriones levantaban
así su segunda Copa América desde 1916. El argentino Julio
Libonati fue el goleador con tres tantos.