Continuando
con la decisión de rotar las sedes para el Campeonato Sudamericano,
el turno para organizar el certamen lo tocó a Chile. Lejos aún
los tiempos del estadio Nacional de Santiago, el torneo se realizó
en el Valparaíso Sporting Club, que a pesar del nombre estaba
situado en Viña del Mar.
Sin variedad en la cantidad e identidad de los participantes, además
del país anfitrión, participaron Argentina, Brasil y Uruguay,
que a la postre sería nuevamente campeón.
El 11 de setiembre, ante unos 15 mil espectadores, Chile debutó
frente a Brasil perdiendo 1-0. Un día después el duelo
rioplatense entre uruguayos y argentinos terminó empatado 1-1.
El mismo resultado tuvo el partido del 17 de septiembre entre Chile
y Argentina.
Los uruguayos volvieron a dar la nota del torneo al golear a Brasil
6-0, volviendo a demostrar los inconvenientes que entonces tenían
los brasileños para competir fuera de sus fronteras. Al partido
siguiente Argentina doblegó 2-0 a Brasil.
Contra Uruguay, los anfitriones vuelven a perder, esta vez 2-1 y como
el torneo se define por puntaje, Uruguay se convierte por tercera vez
en el mejor de Sudamérica. Con Chile sucedió lo contrario,
pues vuelve a ubicarse en el último lugar. Los charrúas
Angel Romano y José Pérez fueron los goleadores con tres
tantos cada uno.