Durante
la mayor parte del Siglo XX, especialmente en la década de los 90, dominaron
los torneos de la CONCACAF, ganándose el apodo de los Gigantes de la
CONCACAF. Las sorprendentes derrotas ante Canadá y Estados Unidos en
diversos torneos internacionales, como las Copas de Oro de la CONCACAF
de 2000, 2002 y 2005, parecen señalar una nueva era de paridad en la
escena continental del fútbol. Sin embargo, México sigue obteniendo
buenos resultados como invitado en los torneos de la CONMEBOL, como
la Copa América, y en otros como la clasificación a los Juegos Olímpicos
de Atenas 2004 y el título obtenido en la Copa de Oro de 2003.